Campañas de crowdfunding y decisiones sobre las empresas

Oculus-logoEl proceso de financiación para conseguir fondos al iniciar un proyecto ha cambiado mucho con el llamado crowdfunding. La aparición de plataformas como Kickstarter o Indiegogo es muy habitual en artículos que tratan sobre nuevos proyectos, y ponen mucho mas fácil el hacer realidad las ideas brillante de miles de personas.

Se puede decir que están impulsando la innovación y la creación de nuevas empresas, generando un escenario novedoso sobre todo en el ámbito tecnológico. A día de hoy son innumerables las enpresas que han sido capaces de llevar su producto al mercado después de financiarse mediante el crowdfunding, como por ejemplo el reloj Pebble, la plataforma de blogging Ghost, la videoconsola Ouya u Oculus Rift, el dispositivo de realidad virtual pensado también para jugar.

Hoy me detendré a hablar de este último, puesto que la empresa que esta detrás de su desarrollo, Oculus VR, ha sido adquirida por una Facebook que parece haber salido de compras. No hablaré de los pormenores de la compra en sí, sino de las características especiales de esta compra teniendo en cuenta los primeros pasos de Oculus.

Cuando la compra se dio a conocer mucha gente que había participado en la campaña de crowdfunding mostró su desacuerdo, considerando la venta como algo cercano a una traición. Es verdad que esta gente tiene su derecho a tener una  opinión, pero el hecho de haber participado en la financiación colectiva no les da una parte de la enpresa o la posibilidad de tomar decisiones sobre ella. Esto es sabido y cuando dieron el dinero la situación no era diferente. La razón por la que uno participa en una campaña de crowfunding es ver cómo el objetivo de dicha campaña se hace realidad, ninguna otra.

La compra de Oculus gustará más o menos, pero lo cierto es que el proceso de llevar el producto al mercado no ha sufrido ninguna  alteración, por lo que el objetivo de la campaña sigue vigente. Yo también preferiría un Oculus independiente, más que nada para que toda la innovación no quede en manos de los mismos dos o tres actores de siempre, pero esta no deja de ser una decisión de la propia empresa.

Si nos preguntamos quién ha salido ganando  económicamente en esta historia, aquellos que apostaron por el producto en primer lugar quedan fuera de la ecuación. Los inversores que entraron con todo su dinero una vez que el proyecto atrajo las miradas han hecho un negocio redondo con la compota por parte de Facebook puesto que han recuperado la inversión multiplicada varias veces unos pocos meses más tarde. ¿Es esto justo para los que apoyaron mediante crowdfunding?

Bajo mi punto de vista no es una injusticia. Entendería el enfado en caso de que el producto no se materializase pero cualquier otra cosa que no fuera eso no sería un justificante para quejarse.

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